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¿ HAY AMOR EN LO QUE HACES ?

Una manera de saber si estamos contento con nuestro trabajo es darnos cuenta de cómo nos sentimos un domingo por la tarde, vispera del lunes, de la nueva semana laboral

- “ Mañana lunes, tengo que ir a trabajar ...”

Si nos fijamos en el uso de las palabras nos daremos cuenta que el lenguaje no es inocente. Es aquello de “dime cómo hablas y te diré como eres”. Hablamos de “tener un trabajo”, como de poseer algo que nada tiene que ver con nosotros. Estoy yo, mi mundo y mis cosas, y afuera está el mundo laboral, el trabajo, y por ahí busco. Tengo trabajo, como quién tiene un coche, sólo que el primero es obligatorio y conlleva horas y horas de dedicación por contrato, pués en él hay la fuento de lo que se busca realmente: identidad y seguridad económica, que para ello nos han preparado durante años en forma de creencias sociales: “trabajar para ser alguien y ganarse la vida”.

Eso es, busco fuera para me den algo que no tengo. Busco que alguien me dé un trabajo, una etiqueta, un sueldo, y con ello una responsabilidad: nos responsabilizamos con el trabajo que nos dan, con la etiqueta que deciden otros. Y hasta nos identificamos con ella! “ soy director de marketing”, “soy jefe de proyectos”, “ soy analista financiero”. Soy, soy, soy... nos identificamos con lo que hacemos, pero no con nuestra esencia interior.

La propuesta es mirar hacia adentro. Preguntarse quienes somos desde lo que nos toca, lo que nos mueve, lo que nos emociona!

Que el hacer en la vida, esto es nuestra vocación, venga de nuestro ser, y no al revés. No somos lo que hacemos, somos mucho más que ello, y en el hacer se muestra nuestra manera de ser.

Que el corazón mueva a la acción, y no al revés. En el primer caso hay amor, pasión, dedicación y valor. En el segundo caso hay miedo, temor e inseguridad. Y mucha presión social.

Dar lo que somos para que el mundo lo reciba o llenarnos con algo para compensar nuestro vació. Porque nada ni nadie compensará lo que no tenemos dentro. Ni el mejor título del mundo. En cambio, dar lo que somos lo es todo. En un caso el corazón palpita y la vocación se reconoce con dinero. En el otro caso, tenemos al profesional, que se gana el dinero, pero a veces a costa de perderse a sí mismo/a.

Por ello déjame harcerte esta pregunta

¿ Hay amor en lo que haces ?

08/02/2019
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